Las luchas de “la Caro

El 19 de noviembre de 1962, hace más de medio siglo, es una fecha que los habitantes de la población José María Caro, en Santiago, no han olvidado. Ese día, en medio de un paro nacional organizado por la Central Única de Trabajadores, CUT, el intento de los pobladores de bloquear el paso de los trenes al sur de Chile desató una tragedia.

La causa del paro fue la diferencia entre el reajuste que pedían los trabajadores (50 por ciento) y lo que ofrecía el gobierno del Presidente Jorge Alessandri (quince por ciento). Ese 35 por ciento, en tiempos de inflación acelerada, movió especialmente a los sectores más pobres de la capital y otras ciudades, donde todavía no se terminaban de acomodar los inmigrantes rurales, parte de un gigantesco éxodo proveniente del campo. Era el tiempo de las “poblaciones callampas”, como las denunció el padre Hurtado. El caso de “la Caro”, cuenta el antiguo poblador Orlando Gálvez, era distinto: se trataba de unas 120 mil personas asentadas en los antiguos terrenos del fundo Lo Valledor. No era una toma. No era una “callampa”. “Allí vivíamos y seríamos los futuros propietarios, puesto que pagábamos a la Corporación de la Vivienda (Corvi) los sitios que ocupábamos… Allí comenzó nuestra historia como vecinos, dirigentes sociales y como cristianos en la población José María Caro, un territorio que llegaría a convertirse en uno de los principales asentamientos urbanos de la capital”.

Como otras, la familia Gálvez llegó empujada por su compromiso como católicos, liderados por el futuro obispo Fernando Ariztía y el sacerdote Pedro Cástex.

La suya no ha sido una vida fácil.

A lo largo de medio siglo han consolidado las estructuras físicas de sus viviendas y los servicios indispensables, desde la locomoción hasta los organismos de la administración del Estado, fruto siempre de esfuerzo y protestas. Han luchado permanentemente y lo que narra Gálvez en este libro, es una historia de esfuerzo, sacrificios, mucho trabajo y gran solidaridad. Pero es también una historia de dolores.

Aunque nada iguala el sufrimiento de esta y otras poblaciones periféricas durante los años de la dictadura, las penas de la Cardenal Caro tienen un hito inolvidable: el 19 de noviembre de 1962 cuando una patrulla militar, desbordada por los pobladores que apoyaban el paro de la CUT, abrió fuego indiscriminadamente contra niños, mujeres y hombres.

El saldo fatal fue de seis muertos.

La Caro –junto a una larga serie de incidentes parecidos, desde la Escuela Santa María de Iquique a los muertos de San Gregorio y Ranquil- se aseguró así un lugar en la historia.

Este libro –“La Caro. Un relato de la solidaridad, la organización y la esperanza”- es, apenas, un registro de esa epopeya.

A. S.
Septiembre de 2014
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas