Reportero en entredichoCuando murió, hace tres años, se levantó un coro de alabanzas. Ya había obtenido el Premio Príncipe de Asturias; lo que correspondía se dijo- era el Nobel. Ryszard Kapuscinski era, para muchos, el mejor reportero del mundo. Hubo entonces, sin embargo, voces menos entusiastas. Pese a su énfasis en la importancia del reporteo, se le reprochó no separar suficientemente la fantasía de la realidad. Jack Shafer, editor de Slate.com, recordó que The New York Times había acusado a Kapuscinski de matizar su trabajo con realismo mágico y usar alegorías y metáforas para comunicar lo que estaba pasando. Como conclusión, Shafer se preguntaba si deberíamos entender el producto final de Kapuscinski como periodismo. Un discípulo suyo, Artur Domoslawski, matizó más, según la periodista chilena Beatriz Burgos, diría que Kapu no mintió. A veces, coloreaba las historias. El debate todavía no está cerrado. Pero ahora hay nuevas interrogantes: ¿hasta qué punto el periodista colaboró con los servicios de espionaje de Polonia comunista? Según Stefan Bratkowski, de la Asociación de Periodistas Polacos, la explicación es sencilla: "En los tiempos en que Ryszard comenzó su trabajo todas las personas que salían del país estaban obligadas a comprometerse a que, tras su regreso a Polonia, informarían sobre lo que vieron y oyeron en sus viajes Kapuscinski, como todos los demás, tuvo que hacerlo y lo hizo sin duda varias veces pero nunca hizo nada contra nadie, porque era un hombre de gran honestidad e integridad". El periodista polaco ha sido cuestionado en un aspecto moral fundamental. Lo plantea directamnte, en una bibliografía pronta a aparecer, el periodista Artur Domoslawski, ya mencionado más arriba. Reitera que habría colaborado como espía en los servicios secretos comunistas de su país. Como muchos intelectuales, Kapuscinski fue miembro del Partido Unido de los Trabajadores Polacos (el Partido Comunista) entre 1954 y 1981. En 1964, fue designado por la Agencia de Prensa Polaca (PAP) como corresponsal en el extranjero. Un informe conocido en 2008 dio la primera pista: "Durante su colaboración, se ha mostrado cooperador, pero no ha proporcionado a la GB [policía secreta comunista] informaciones interesantes". En el documento se dice que trabajó para los servicios secretos entre 1967 y 1972. Ahora Domoslawski completó los datos, aprovechando incluso documentación que le proporcionó la propia viuda, Alicja. Esta es la razón por la cual ella hizo un inútil esfuerzo por impedir la publicación del libro o al menos aplazarla. No lo logró. El tribunal civil de Varsovia sentenció que la denuncia contra Domoslawski no tiene fundamento jurídico y que prohibir el libro sería atentar contra la libertad de expresión garantizada por la Constitución polaca. Sólo la lectura completa podría iluminarnos un poco más sobre este complejo tema.
A. S. |