Fuera de pantalla

Como todo periodista que se precie de tal, Pamela Jiles no es un personaje fácil. Habla cuando tiene algo que decir. No le importa ser simpática o no y ello le ha engendrado admiradores y críticos. Así ha transitado por diversos medios, manteniendo siempre en alto sus banderas de independencia y libertad.

Nunca hasta ahora, sin embargo, su salida de un medio había tenido tanta repercusión en las redes sociales.

Todo se inició cuando el programa “Mentiras Verdaderas” de La Red puso fin a la sección denominada “Chile a prueba de Jiles”. En dicho espacio la periodista hacía un agudo y siempre polémico análisis de la política nacional.

Al anunciar su salida del programa, Pamela Jiles sostuvo que creía que “la élite desde el primer día… ocupó todas las formas de lucha para deshacerse de esta sección; no puedo detallarlas, me han pedido especialmente que no las detalle porque lo único que haría es agravar la situación”. Sorprendentemente, su interlocutor en ese momento era el periodista Jean Philippe Cretton del así cuestionado canal.

El resultado fue un estallido de reacciones e interrogantes. El Colegio de Periodistas pidió “una explicación” que, hasta ahora, no ha obtenido.

Manuela Gumucio, del Observatorio de Medios, Fucatel, opinó que “el programa de Pamela Jiles era atractivo, en tanto que es inusual que alguien exprese tantas opiniones libremente en Chile”. Al mismo tiempo, sin embargo, conforme una información de la radio de la Universidad de Chile, formuló algunas reservas. Señaló que, en razón de su estilo, “cosa que también ocurre mucho en la farándula, en el fondo se están transgrediendo ciertas normas éticas fundamentales del periodismo”. Por ejemplo, dijo, no se puede, “por hacer un chiste o emitir un comentario por mucho que lo asumas como personal, caer en opiniones que son realmente injuriosas muchas veces”.

Esto explicaría el malestar de la “elite” no identificada. Pero, lo que llama la atención es el silencio del canal y, en especial de su responsable o responsables. El cuidado por la independencia de un medio es parte de una antigua y valiosa tradición en el periodismo. Esto quiere decir que la contratación o el despido de alguien se basa en razones internas editoriales por ejemplo, o de cualquier otra índole; nunca porque alguien “de afuera”, autoridad o no, así lo exija.

Lo que cabía esperar era que el jefe, igual que el capitán de una nave, defendiera a sus colaboradores o se hundiera con ellos.

El episodio, lamentablemente, no contribuye a mejorar la imagen de nuestro periodismo. Más bien la deteriora y, para ser justos, hay que decir que ello no es culpa de la periodista Jiles.

A. S.
Junio de 2014
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas