PERIODISMO Y DEMOCRACIA

Columnista invitado: Enrique Ramírez Capello
eramirezcapello@gmail.com

Alfredo Matus Olivier, director de la Academia Chilena de la Lengua, cita: “Nuestro Andrés Bello, fundador de la Universidad de Chile, en 1843, proclamaba: “La libertad¬, como contrapuesta, por una parte, a la docilidad servil que lo recibe todo sin examen, y por otra a la desarreglada licencia que se rebela contra la autoridad de la razón y contra los más nobles y puros instintos del corazón humano, será sin duda el tema de la universidad”.

La consigna de Mao era: “Basta una chispa para incendiar una pradera”.

Poco antes la Escuela de Periodismo de la Universidad Diego Portales abrió sus puertas. Y dos profesores -Alejandro Guillier y Abraham Santibáñez- habían sido encarcelados por el régimen militar por supuestos abusos en la libertad de expresión en la revista Hoy. Con cierta ironía Manuel Montt, rector, le dijo a Lucía Castellón, directora: “La felicito por su ojito”.

Juan Luis Cebrián, director fundador del diario español “El País” y académico de la lengua dijo: “La prensa siempre es un instrumento incómodo al Poder y el Poder trata siempre de controlarla o manipularla”.

Santibáñez advierte que Ascanio Cavallo “nos ha permitido valorar la trascendencia del periodismo hecho con honestidad y sin temor”.

Su maestro, Emilio Filippi, proclama: hay que “servir solo las grandes causas -es decir, la verdad, la justicia, la libertad- y negarse a ser instrumento de las bajas pasiones, de la mediocridad, o de esa forma de narcoadicción que es el aplauso fácil, el halago ramplón o la consigna barata”.

El libro “Periodismo y Democracia” es rico en citas.

Ricardo Hepp, al asumir como presidente de la Asociación Nacional de la Prensa, dijo: “Expresamos nuestra solidaridad a los hombres de prensa y a los medios de comunicación que sufren la ausencia de libertad y esperamos que las autoridades de estos países detengan su política de silenciamiento de los medios escritos”.

Hay algo parecido a wikiperiodismo, según Cebrián: una forma de periodismo -a desarrollar en la red- a la vez instantánea o muy rápida y cooperativa, en la que los comunicadores de las noticias son por lo general los protagonistas de las mismas y el efecto de su mediación desaparece.

Cebrián insiste: “Nuestros lectores ya conocen las informaciones novedosas cuando abren el periódico, y no solo eso: han discutido sobre ellas, han participado en debates en la red, o a través de mensajes de Twitter o de SMS de todo género; la privacidad o la intimidad son bienes que cotizan a la baja”.

Una cita estremece y sintetiza: “En solo un par de años pasamos de un titular de izquierda que calificaba a los ministros de la Corte Suprema, como “viejos de mierda” al titular de un diario de derecha que describía una masacre con una frase de escalofrío: “Miristas se matan como ratas”.

Siguen las frases textuales: “Las ultrafeministas, en todo caso, nos tienen hablando de “chilenas y chilenos”, que es una manera ruborizante de confundir el género como sexo con el género como categoría gramatical.

Ricardo Hepp evoca: “Las máquinas de escribir desaparecieron con el sonido acompasado del tecleo y de la campanilla a cada línea. Y con ellas se esfumaron los antiguos correctores de pruebas con sus diccionarios y libros de gramática, ortografía y estilo”.

En la hora de cierre, rescato: “Gazapo es un conejo joven, pero en su segunda acepción, el diccionario de la Real Academia acoge este vocablo como un colombianismo, con el significado de error al hablar o escribir”.