Luz que no se apaga

 

Los alumnos del Instituto Nacional, que cumple 200 años el próximo 10 de agosto, han acumulado numerosos distinciones a lo largo del tiempo. El “primer foco de luz de la nación” (lo dice su himno) es hoy parte del movimiento estudiantil que lucha por una reforma profunda del sistema de educación de Chile. Un siglo y medio antes, tal como los retrató el novelista Alberto Blest Gana, los institutanos no eran ajenos a las inquietudes de la época. Martín Rivas y su amigo Rafael San Luis, participaron según el novelista, de forma activa en el intento revolucionario del 20 de abril de 1851. Eran personajes ficticios, pero representaban a estudiantes reales.

Más tarde, los alumnos del Instituto Nacional se enrolaron con entusiasmo en la Guerra del Pacífico, incluyendo a Arturo Prat e Ignacio Carrera Pinto. Ningún galardón, sin embargo, se luce con tanto orgullo como el hecho de que 18 presidentes de la República hayan egresado de sus aulas.

Hace unos meses pudieron aumentar a 19. En un insólito discurso, el año pasado, Benjamín González, presidente del 4to F Humanista, proclamó su deseo de que, en el próximo aniversario, los 18 no hubieran subido a 19: “Me daría vergüenza que Laurence Golborne, un institutano que hasta hace tres años era Gerente General de Cencosud… fuera presidente de Chile”,

Incómodo para quienes lo escucharon (a última hora González cambió el texto aprobado por las autoridades), el discurso es una muestra de pluralismo e independencia que pocos establecimientos educacionales pueden mostrar.

Hace cien años, cuando el Instituto Nacional celebró su primer centenario, un anónimo redactor del Pacífico Magazine lo planteó de otro modo al dictaminar que “la historia del Instituto Nacional está íntimamente ligada con el desarrollo mismo de la nación”.

Un siglo después, cuando Chile ha cambiado profundamente, tanto social como económicamente, esta relación persiste.

En los festejos de estos 200 años, con un rector interino luego que el último fuera defenestrado por la presión de los estudiantes, el Instituto recibirá diversos homenajes, incluyendo sesiones especiales en el Congreso y una carrera en el Hipódromo Chile. Pero, más significativamente, en dos días consecutivos, lo celebrarán la Gran Logia de Chile (jueves 8) y la iglesia Católica (viernes 9, en la Catedral).

Aunque en estos 200 años otros establecimientos de formación han salido al paso del Instituto Nacional, aun conserva los rasgos distintivos que lo marcaron desde el comienzo:

Fue lo que planteó Fray Camilo Henríquez, quien creía firmemente que “el gran fin del Instituto es dar a la Patria ciudadanos que la defiendan, la dirijan, la hagan florecer y le den honor”. Contrario sensu, también le hizo un reconocimiento el gobernador Mariano Osorio, quien tras el desastre de Rancagua decretó su clausura en fuertes términos: “Suprímase el Instituto Nacional inventado por el gobierno intruso…”.

El cierre no duró mucho. Desde entonces, el “primer foco de luz” no ha vuelto a apagarse. Es un buen motivo para celebrar.

 

A. S.
02 agosto 2013.
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas