Una historia de horror

Augusto Pinochet no puso en duda lo que le dijeron… o quería creer: “A lo mejor llevaba algo oculto, se le reventó y se quemó”. Lo dijo con la misma tranquilidad con que profirió otros comentarios parecidos. Por ejemplo, que meter dos cadáveres de detenidos desaparecidos en un mismo ataúd era “una gran economía”.

Casi tres décadas después que los jóvenes Rodrigo Rojas De Negri y Carmen Gloria Quintana fueron quemados por una patrulla militar, la Justicia ya ha llegado a una conclusión diferente a la de Pinochet. Al iniciar los interrogatorios de siete personas que fueron involucrados por un testigo presencial de lo ocurrido el 2 de julio de 1986, el Juez Mario Carroza fue categórico:

Nosotros siempre esperamos que haya una reflexión de parte de aquéllos que estuvieron involucrados en hechos de violencia política… y en ese sentido, éste es un hito más de que haya personas que puedan contar cómo fueron en realidad los hechos en que ellos participaron. Por eso puede ser histórico del punto de vista que hay personas (que) deciden contar su relato”.

Ha sido una larga espera. Durante 29 años, los integrantes de la patrulla militar mantuvieron un férreo pacto de silencio. Solo el teniente Pedro Fernández Dittus fue procesado y condenado en 1993 a una pena menor. La sentencia –confirmada por la Corte Suprema- estableció que hubo un cuasidelito de lesiones graves, una negligencia por no llevar a un centro asistencial a Rodrigo y Carmen Gloria.

El pacto de silencio se quebró cuando el ex conscripto Fernando Guzmán Espíndola declaró el 14 de noviembre pasado, y decidió prestar su testimonio. En ese momento pensaba que podía morir debido a una grave enfermedad. Dijo entonces: “El teniente Castañer (Julio)… ordenó a un conscripto que vestía de forma militar… que era uno de los que andaban en el vehículo del teniente Fernández, rociarlos con combustible que estaba en un bidón. A la mujer la roció desde la cabeza a los pies y al hombre por la espalda ya que estaba de boca al suelo

Hasta entonces, la versión suscrita por todos los integrantes de la patrulla era que no “existió una orden de rociar con bencina y quemar a las víctimas, sino que fue un accidente producto que a ambos jóvenes se les detuvo con botellas con combustible”. Carmen Gloria habría pasado a llevar el combustible, el que se prendió y alcanzó a Rojas.

Al dar este paso la Justicia, no solo se podrá saber qué fue lo que ocurrió exactamente. También han aparecido otros antecedentes, incluyendo la silenciosa gestión de una doctora que se preocupó de los heridos en la Posta Central. Según Carmen Gloria Quintana era Michelle Bachelet.

A. S.
Julio de 2015
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas