El dueño de la hora

En la vida del ministro Máximo Pacheco Matte (62) convergen dos corrientes: su espíritu de servicio público y el trabajo en empresas tanto chilenas como internacionales.

El interés por el servicio público lo heredó de su padre, abogado del mismo nombre, que fue profesor universitario, ministro, embajador y co-fundador de la Comisión Chilena de Derechos Humanos durante la dictadura. Su camino como empresario incluye el paso por Codelco y luego por una gran empresa forestal neozelandesa y un alto cargo en Brasil.

Su padre era un militante histórico de la Democracia Cristiana pero él prefirió muy joven por el MAPU. Por parte de su madre, Adriana Matte, está emparentado con la dinastía Alessandri. Su red de contactos es la más amplia y variada de todos los funcionarios del gobierno de Michelle Bachelet. Cuando lo nombraron ministro, El Mostrador recogió la opinión de Manuel Agosin, decano de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, quien dijo que era una muy buena elección: “Máximo Pacheco es un gran empresario. No debe haber muchos chilenos que han llegado a desempeñarse en altos cargos en empresas multinacionales y él es uno de esos pocos”.

Pacheco reconoce que el primer encargo que recibió de la Presidenta fue organizar la Agenda de Energía: una “hoja de ruta para construir y ejecutar una política energética de largo plazo que tenga validación social, política y técnica”,

En mayo del año pasado la Agenda -un libro de 130 páginas- quedó lista. Hoy, sin embargo, el desafío más urgente de Máximo Pacheco no tiene que ver con la energía.

Aunque en su origen, en 1968, el cambio de hora se fundamentó en la sequía, hoy la situación ha cambiado. Hay sequía pero el abastecimiento energético depende de otros factores, aparte del agua. Debido, sin embargo, a que por ley al ministro de Energía le corresponde firmar el decreto que estipula el cambio de la hora, Pacheco optó por mantener el horario de verano. En su criterio el cambio de hora dos veces al año, ya no se justifica. Y, además, debido a la globalización y al desarrollo tecnológico, el cambio afecta negativamente una vasta gama de actividades. Por ello se decidió mantener el horario todo el año.

Al comienzo hubo aplausos. Pero al llegar el invierno, el retraso en la salida del sol, provocó una inédita tormenta comunicacional.

En visita al Instituto de Chile, donde se reunió con su presidente y representantes de sus seis academias, explicó que su interés actual es reunir la mayor cantidad de opiniones con respaldo (“no meras sensaciones”).

Por ahora, añadió, no habrá nuevos cambios.

A. S.
Junio de 2015
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas