Hernán Millas: un periodista de excepción

Hernán Millas perteneció a una muy notable generación de periodistas. Fueron los precursores de la formación universitaria de los comunicadores, pero su título lo ganaron en otras profesiones y en la práctica. El suyo fue el ejercicio de reportear a veces en condiciones difíciles y en una constante batalla entre las clásicas Underwood y las imponentes y ruidosas linotipias. Esa generación, que ya se está extinguiendo, la integraron nombres ilustres en nuestra profesión, muchos de los cuales, igual que Hernán, recibieron el Premio Nacional de Periodismo, el reconocimiento del Estado de Chile por su aporte a nuestra sociedad.

Ellos, junto con contribuir a la creación del Colegio de Periodistas y de las escuelas universitarias de periodismo, nos dejaron un legado muy bien representado por nuestro amigo Hernán: trabajo de investigación y reporteo bien realizado, reportajes bien estructurados, preocupación por la claridad y la sencillez, junto con un profundo amor a la libertad. En síntesis, un periodismo de calidad, respaldado por valores éticos.

Conocí a Hernán en la que para nosotros era “la vieja Ercilla”, en un amplio entrepiso en San Antonio y Agustinas. Fui varias veces porque allí trabajaba Lenka Franulic, inolvidable profesora y parte sustancial de un grupo de excelencia conformado por Hernán, Lenka, Luis Hernández Párker, Mario Planet, Enrique Cid, Isidro Corbinos, Abraham Hirmas, Alfredo Herzka, Hans Ehrmann y los reportero gráficos Heliodoro Torrente, Bibí de Vicenzi y Hugo Donoso, dirigidos por otro personaje inolvidable: Julio Lanzarotti.

Hoy, al despedir a Hernán, me abruma la multiplicidad de sus talentos, lo que queda en evidencia cuando se recuerda que, además de Ercilla y la revista Hoy, con su colega Rafael Otero, hizo un pionero programa radial bautizado como “Reportajes”, colaboró largamente en Topaze y escribió una abrumadora cantidad de libros, incluyendo en 1951 su obra de teatro El invitado viene de lejos.

Hernán Millas fue un escritor fecundo, con una pluma ágil y atractiva. Se ha destacado, con justicia, que la Academia Chilena de la Lengua lo distinguió con el Premio Alejandro Silva de la Fuente por el buen uso de nuestro idioma. Escribió reportajes que hoy tienen un valor histórico, además del alto grado de actualidad que tenían cuando fueron publicados. Porque Hernán, pese a que muchos creían que lo suyo era fácil y espontáneo, fue un serio investigador. Lo heredó, qué duda cabe, de su familia: su padre, don Columbano Millas, en los años que dirigía el periódico La Unión en Punta Arenas, vivía en el segundo piso del mismo edificio. Allí los Millas Correa eran arrullados por el galope de la prensa.

Es de suponer que esa misma influencia familiar lo convirtió en un lector apasionado, que se tradujo en una sólida cultura, de la cual no hacía ostentación. Porque nuestro Hernán, que irritó muchas veces a los poderosos, tanto en democracia como en dictadura, era sobre todo un hombre sencillo, cordial y amable.

En una tesis en la Universidad Diego Portales, la periodista Paula Daniela Rodríguez Olivos profundiza en aspectos que no se siempre se asocian a Hernán.

Dice: “Las crónicas de Millas destacan por estar fuertemente nutridas de documentación, por la gran cantidad de datos anecdóticos allí presentes que dan sabor a sus historias, por la inteligencia en la forma de narrar y presentar los temas, y especialmente por ese toque de humor e ironía, que sólo él ha sido capaz de desarrollar en los temas más pequeños y cotidianos como un café con piernas, hasta en aquellos de seria profundidad como el ataque a las torres gemelas en Estados Unidos”.

Este Hernán, esencialmente humano, pródigo en anécdotas, es el que no olvidaremos. Su don de la observación, su preocupación por el buen decir, su ironía a veces punzante pero nunca hiriente nos hacen y seguirán haciendo falta.

Nuestro periodismo, asediado por urgencias innecesarias, que ha pisoteado nobles valores en una lucha demencial por el rating y la circulación, necesita más periodistas como él, sabios, sencillos y queribles.

A. S.
Diciembre de 2016
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas