Gato premiado

El día en que Alberto “Gato” Gamboa ganó el Premio Nacional de Periodismo, la imagen más reiterada en las redes sociales fue la primera página de Fortín Mapocho: “Corrió solo y llegó segundo”. Concisa lápida, redactada por el Gato, tras el fin de la pretensión del capitán general Pinochet de mantenerse en el poder.

Gamboa, sin embargo, es más que el ingenioso autor de implacables titulares. En el debate del jurado -del cual fui parte por haber sido el premiado anterior- se destacó su labor como fundador y director de dos diarios populares: Clarín y La Cuarta. Pero no fue el alto tiraje de ambas publicaciones lo que llamó la atención, sino, como explicó la ministra de Educación, presidenta del jurado, Gamboa es “hombre de profundas convicciones democráticas, que nos deja un gran legado de narrativa popular”. En otras palabras, en una época en que se critica que la gente -de todos los niveles socio económicos- lee poco o nada, el periodista premiado incentivó el hábito de la lectura, en especial en los sectores populares. Lo logró mediante el uso de un lenguaje sencillo, accesible fácilmente y atractivo.

Esta mirada entre irónica y divertida, tan bien expresado en el titular del Fortín Mapocho, es una característica de Gamboa. Es posible que alguna vez este tipo de observaciones haya resultado hiriente para algún lector. Pero es un hecho reconocido que en su ejercicio profesional evitó siempre emplear la ofensa o la injuria.

Así lo hace ver él mismo en “Un viaje por el infierno”, relato de su odisea en campos de detención después del golpe militar. Recuerda que cuando lo liberaron en Santiago, luego de volar desde Chacabuco, un ofendido oficial le enrostró un comentario en el cual le habían asignado un “Huevo de oro”. Le pidió que lo leyera en voz alta y antes de terminar le preguntó su opinión: “¡Horrible!”, respondió. Luego le explicó al militar que Clarín y Puro Chile (responsable de distribuir los Huevos de Oro), eran dos diarios distintos, sin nada en común salvo su orientación hacia el sector popular.

La vida de Gamboa en los años de la dictadura no fue fácil. La identificación de Clarín con la Unidad Popular significó que el diario fuera cerrado el mismo 11 de septiembre de 1973. Posteriormente fue detenido, estuvo un tiempo prisionero en el Estadio Nacional y más tarde fue recluido en Chacabuco.

En una emotiva carta a su hijo, con la cual cierra “Un viaje por el infierno”, le dice:

Los sufrimientos nuestros (no) son fuente de rencor o de odio. Por el contrario, pienso que son la semilla de la reconciliación y el reencuentro”.

Pese a los malos tratos, las arbitrariedades y la tortura, nunca perdió la bonhomía y la incapacidad de odiar. Así lo subrayaron, con motivo del Premio, 17 colegas integrantes de la “Mesa de los Miércoles” en la cual ha participado Gamboa desde hace años. Son periodistas de distintos signos políticos, que conocieron y sufrieron de cerca la polarización de los años 70. Lo dicen con todas sus letras:

El "Gato" es y ha sido siempre un hombre de diálogo, de conversación, de convencer y dispuesto a ser convencido y eso lo eleva como figura más allá incluso del periodismo. Representa lo que probablemente muchos chilenos buscan en medio de las cotidianas diferencias”.

Nada más que agregar.

A. S.
Septiembre de 2017
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas