Emilio Filippi Muratto

Columnista invitado: Mariano Ruiz-Esquide Jara

La prensa ha publicado profusamente la muerte de Emilio Filippi Muratto, uno de los periodistas de mayor influencia en nuestro país desde la década del 60. Fue un hombre especialmente importante para la defensa de la prensa y del derecho de informar bien, oportuna y verazmente, como era su permanente dicho. Recibió premios que avalan esta imagen, de un hombre que hizo del periodismo su vida.

Sin embargo, no solo fue un gran periodista, sino que también un hombre que, en la zona de Concepción, a través de los diarios de esa ciudad y de su acción política dentro de la Democracia Cristiana, generó un movimiento intelectual importante en los años en que Concepción empezaba a crecer hasta transformarse en un polo de desarrollo del país.

Fue amigo de sus amigos. Fue democratacristiano, pero entendió desde aquellos años la política como un arte de converger, y fue luego un defensor de los derechos humanos en un período duro y difícil para Chile.

Siempre nos dijo que su corazón estaba en Valparaíso, pero ejerció para todo Chile, y en Concepción dejó amigas y amigos que lo recuerdan hoy con aprecio, respeto y profunda amistad, porque fue de aquellos que abrieron camino en el periodismo chileno, pero también nos llevó a la reflexión política, de la que nunca fue sectario, hasta entendernos en un Concepción que empezó a brillar antes de que surgiera la noción de la regionalización.