Periodista al acecho: el compromiso y legado de Emilio Filippi

Columnista invitado: Javier García

En sus rodillas apoyaba una máquina de escribir portátil. Había que informar las consecuencias del feroz terremoto de Valdivia, de mayo de 1960, que sacudió a la zona sur.

El periodista Emilio Filippi trabajaba para el diario El Sur de Concepción y terminó de teclear en su máquina hasta lograr sacar la edición al día siguiente de la tragedia. “Esa actitud marcó su compromiso con el lector”, dice el periodista Abraham Santibáñez sobre Emilio Filippi Muratto, quien falleció el martes a los 86 años. Había nacido en Valparaíso en 1928.

Ambos trabajaron juntos en la revista Ercilla desde fines de los años 60. Establecido el régimen militar, Ercilla cambió de enfoque y en 1977 Filippi fundó la revista Hoy, que se convirtió en uno de los medios más importantes de oposición. Dos años después sufrió su primera suspensión, por dos meses, luego de entrevistar a los dirigentes socialistas en el exilio Clodomiro Almeyda y Carlos Altamirano.

A pesar de la censura, revista Hoy logró publicar reportajes sobre política y derechos humanos, con amplia cobertura de hechos que estremecieron al país, como el “caso degollados” en 1985. Entre sus colaboradores estaban los periodistas Patricia Verdugo, María Olivia Mönckeberg y Alberto Gamboa y los escritores Alfonso Calderón y Jorge Edwards, entre otros.

Hice mi práctica en la revista Hoy y ya era un tótem”, recuerda Ascanio Cavallo sobre Filippi, quien recibió el premio Nacional de Periodismo en 1972. Una década después, ganó el premio Internacional de Periodismo Rey de España y luego sería director del Colegio de Periodistas. Entre sus libros se encuentran Anatomía de un fracaso y Fundamentos del periodismo.

Era militante democratacristiano, pero en la redacción luchó para que no mandaran los partidos políticos”, dice Cavallo, quien a los 27 años fue nombrado por Filippi editor de la sección de política de la revista.

Luego de 10 años de Hoy, Filippi creó el diario La Epoca en 1987 y fue su director hasta 1993, cuando asumió como embajador en Portugal. En sus últimos años fue profesor de Etica de la Universidad Católica.

Era muy trabajador y amistoso. Conmigo fue generoso. Me dio trabajo luego de estar preso en Chacabuco”, recuerda Alberto “Gato” Gamboa. Los restos de Emilio Filippi son velados en la iglesia de la Inmaculada Concepción (Vitacura 3729). Hoy, a las 10, se oficiará una misa para luego despedir al periodista en el Parque del Recuerdo.