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Redes sociales, periodismo y la urgencia de la educación mediática

Knight Center

El siguiente es un extracto del discurso inaugural de Andy Carvin, estratega senior y responsable de redes sociales de NPR, durante el 14º Simposio Internacional de Periodismo Online. En su discurso, Carvin hace un llamado urgente a reflexionar sobre el papel de los periodistas en un mundo donde los rumores y la información se expanden de forma viral.

 

No encuentro las palabras para comenzar. Pero en realidad me costó decidir sobre qué hablar el día de hoy, sobre todo a raíz del ataque de esta semana en Boston, mi ciudad natal. Algunos de mis mejores recuerdos de la ciudad son de ese mágico lunes, una vez al año, cada abril, cuando todo el mundo se alinea en las calles y anima a un extraño tras otro - animándoles a tener éxito logrando un poco de magia para si mismos.

Yo había planeado inicialmente hablar sobre el rol de las redes sociales durante la cobertura de la masacre de Newtown. Pero el curso de los acontecimientos en Boston me ha llevado - y supongo que a muchos de los aquí presentes - a ampliar lo que realmente tenemos que hablar aquí, en el ISOJ.

Así que me gustaría hablar sobre lo que tienen en común Newtown y Boston, más allá del horror y de las vidas pérdidas:

No siempre logramos la historia correcta. No servimos al público tan bien como deberíamos.

Ahora, una dinámica similar a la niebla de la guerra sin duda asoma su cabeza en las noticias catastróficas de última hora, y se comenten errores. Tal vez sería verdaderamente excepcional que una importante noticia de última hora se reporte de principio a fin sin cierta confusión en el camino de informar al público.

Así como la persona de NPR que informó erróneamente, vía twitter, la muerte de Gabrielle Giffords, yo sé que todos podemos cometer ese tipo de errores, y entendemos las fallas del reportaje que hacen que eso suceda. Ya seamos periodistas transmitiendo en vivo, productores web o simplemente miembros del público con muchos seguidores en Twitter, todos tenemos el potencial de hacerlo mal y de empeorar las cosas.

Así que por eso me gustaría hablar sobre algunos de los factores que llevan a cometer estos errores, cómo estos son amplificados por las redes sociales, y quizás, cómo podemos mitigarlos repensando la forma en la que involucramos al público.

En primer lugar está la emisión de noticias 24 horas, donde para algunos hay un pecado mucho mayor que contar historias con errores, ya que siempre se puede hacer una corrección posterior. Y ese pecado está permitiendo 'tiempo muerto al aire' (dead air), ese terrible momento cuando en medio de una transmisión en vivo por radio o televisión, hay un largo silencio no intencional.

Tener tiempo muerto al aire es inaceptable, por supuesto, no podemos tener todos los televisores o radios del mundo en pausa y obligar a la audiencia a que se tome una taza de café mientras nosotros ordenamos los hechos. Además de transmitir comerciales adicionales, tenemos que llenar ese tiempo al aire de una manera u otra. Y eso crea una situación en la que son más propensos a cometer errores incluso los mejores periodistas.

Las noticias online tampoco son inmunes a este tipo de errores. ¿Cuántos de nosotros hemos luchado por mantener nuestros blogs actualizados cuando llega una noticia tras otra? ¿Qué tan a menudo publicamos reportes sin una tercera, o incluso una segunda fuente, que lo respalde?

Y para completar, están las redes sociales, donde sentimos aún más presión para mantener al público actualizado.

¿Cuántos de nosotros hemos tomado un tuit de una importante fuente de noticias y hemos dudado antes de darle clic al botón reenviar, preguntándonos, ¿que tal si es falso? Y ¿cuántos de nosotros le hemos dado clic al botón reenviar de todos modos?

Nunca antes tuvimos la capacidad de difundir información falsa de manera tan amplia y rápida. Ya se trate de un tuit o de un mensaje en Facebook. Pero muy a menudo he escuchado a gente de nuestra industria culpar al uso que el público hace de las redes sociales. Sí, es posible que hayamos reportado algo mal, pero ellos lo complican.

Mientras nos ocupamos de nuestro negocio transmitiendo en vivo u online, el público está teniendo sus propias conversaciones, pasando a lo largo de una variedad de rumores. Y teniendo en cuenta el deterioro de la confianza del público en los medios, ya no deberíamos sorprendernos cuando eligen creerle a sus amigos antes que a nosotros, incluso aunque estemos haciendo un muy buen trabajo para tener la información correcta.

Entonces, ¿qué debemos hacer, ahora que los usuarios pueden informarse los unos a los otros, y al mismo tiempo ignorarnos a nosotros? ¿Debemos seguir tratando al periodismo como si fuera en un solo sentido, cuando todo el mundo piensa que está charlando en una fiesta?

Creo que tenemos que volver a la parte fundamental del periodismo, y repensar qué significa informar al público. De hecho, creo que un buen punto de partida hace parte de la misión de NPR: crear un público mejor informado.

Informar al público es decirle lo que creemos que ellos deberían saber. Crear un público mejor informado es ayudarles a ser mejores consumidores y productores de información - esperando que alcancen su máximo potencial como participantes activos en la sociedad civil.

Si este es un objetivo valioso, ¿por qué no estamos involucrando al público más directamente? No me refiero a la participación como animándoles a que le den "me gusta" en nuestra página de Facebook o hagan clic en el botón retuit. Eso no es de involucramiento. Por involucramiento quiero decir, ¿por qué no usamos estas herramientas increíblemente poderosas para hablar con ellos, escucharlos, y ayudarnos entre si a entender el mundo un poco mejor?.

En la cobertura de noticias de última hora, deberíamos ser más transparentes acerca de lo que sabemos y de lo que no. Debemos abordar activamente los rumores que circulan en Internet. En lugar de fingir que no están en circulación, o que no son nuestra preocupación, debemos abordarlos de frente, retando al público a cuestionarlos, a examinarlos, entender de dónde podrían haber surgido, y por qué.

Nosotros informamos en un mundo interconectado, donde la propagación de la información generada por el público puede ser tan importante como la difundida por los medios. Así como no podemos darnos el lujo de minimizar nuestros propios errores, tampoco podemos darnos el lujo de subestimar el papel del público en la propagación de información. Si vamos a adoptar la idea de crear un público más informado, reportar ya no es suficiente. Debemos trabajar más duro para hacerlos partícipes, escucharlos, enseñarles, aprender de ellos. Tenemos que ayudarles a ser mejores productores y consumidores de la información.

Si queremos seguir siendo relevantes en este mundo interconectado, esto debe convertirse en una parte fundamental de nuestra misión. Ya no es suficiente con informar a la gente. Debemos hacer todo lo posible para crear este público más informado. Y no podemos darnos el lujo de esperar hasta el próximo Newtown o Boston para comenzar de nuevo.

Gracias.