DOCUMENTO:

Situación crítica en Lleu Lleu.

 

Hace casi 20 años, mis padres (el historiador Juan Eduardo Vargas Cariola y Carmen Gloria Duhart) compraron poco más de tres hectáreas en un paraje despoblado y desconocido para nosotros, ubicado en un entorno de gran belleza natural: el lago Lleu Lleu. En un terreno sumamente sinuoso y arenoso, invirtieron mucho tiempo y recursos hasta que lograron hacer crecer maravillosas especies de árboles nativos: coigües, hualles y araucarias, los que se complementaron muy bien con las dos especies existentes, boldos y canelos.

Con mucho esfuerzo, además, construyeron una casa en la que proyectaban pasar cada vez más tiempo y tres cabañas, una de las cuales era ocupada por el cuidador y su familia. Hicieron también un vivero y huertos varios donde se plantaba todo tipo de hortalizas. Mis padres, ecologistas de corazón, nunca tuvieron ni permitieron ningún tipo de embarcación a motor, más que un viejo bote que estaba para los rescates de emergencia. Asimismo, se vincularon con la zona y su gente, apoyando y financiando la escuela local de Tranaquepe, un comedor de abuelitos y un emprendimiento para el cultivo de papas, entre otras iniciativas, y ofreciendo todo tipo de ayuda en general a la comunidad de Cañete y Tirúa.

En octubre de 2008, una de las cabañas fue quemada por desconocidos. Mi padre, perseverante, decidió reconstruirla. Pero esta semana todas las casas fueron arrasadas por el fuego, incluyendo la del cuidador, a quien también los desconocidos despojaron de todas sus posesiones. Todos los sueños, todos los planes del veraneo que ya estaba a nuestras puertas se esfumaron, aunque los maravillosos recuerdos siempre quedarán.

En este momento tan amargo para nosotros, mi ánimo no está puesto en encontrar a los culpables o en hacer ver a las autoridades que la situación en la zona es crítica y de desgobierno absoluto, sino más bien en rendir un homenaje a mis queridos padres, quienes por tantos años se esforzaron por hacer de esas hectáreas un lugar mágico para toda su familia.

 

JUAN EDUARDO VARGAS DUHART