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El archivo de La Nación

Señor Director:

El archivo histórico del diario La Nación era parte de la Empresa Periodística La Nación, cuya propiedad pertenece en un 30% a privados y en un 69,26% al Estado de Chile. En virtud de esta mayoría el fisco ha decidido y ejecutado la venta de los activos de la empresa. Entonces surgen dos preguntas: i) ¿Quién es el Estado acá? y ii) Cuando el Estado participa o posee la totalidad de una empresa ¿a nombre de quién lo hace, qué interés promueve o resguarda?

En una nación democrática, el Estado representa a los ciudadanos, al bien común. Y si no es así, debe serlo.

Detentar la propiedad a nombre del Estado no basta para considerarlo público. Es cierto que en aras de la transparencia y garantías para todos debe, a lo menos, tener regulación e independencia. Eso busca la defensa de la continuidad de La Nación: pasar de ser un diario de gobierno a uno público, obligado a cumplir una regulación en el nombramiento de sus directores, autónomo y al servicio del derecho de información.

Respecto de la venta del archivo, la Universidad Diego Portales aprovechó la "liquidación de temporada" al comprar un patrimonio documental en un valor económico miserable. Vio la oportunidad de un Gobierno que ofertó un patrimonio sin conocer ni resguardar su valor histórico, pero tampoco el comercial. Tan solo una decena de cajas con fotografías transadas en el mercado cubren los $80 millones pagados por el total del material.

Los periodistas de La Nación hoy no podemos hacer notas ocupando el acervo de los 97 años que nos preceden. Luego que nos quitaran esta fuente de información y fotos me asalta la duda: ¿Si le pedimos a la UDP una foto, la cederán sin costo?

El 9 de mayo del 2010, en este mismo diario, el rector de esa casa de estudios privada, Carlos Peña, escribió "Salvar La Nación". Compartimos sus reflexiones en casi su totalidad, aunque entonces no advertimos que el rol público que pedía para el diario no incluía su archivo.

Coincidimos con Peña en que ante la alta concentración de medios que hay en Chile, "la que pierde es la democracia", y también en que "hay buenas razones para que el Estado corrija esa falla del mercado".

En el discurso y en la acción, abogamos para que La Nación no se venda y cumpla a cabalidad un rol público. Ponemos nuestra aspiración en clave de pregunta, coincidiendo otra vez con Peña: "¿No sería más intenso y mejor el debate público si existieran tres medios de calidad, uno público y dos privados, en vez de apenas dos?"

Nancy Arancibia Olivares
Presidenta Sindicato del Área Periodística de La Nación
Carta publicada en El Mercurio.