Los desafíos actuales de la prensa chilena

Columnista invitado: Ricardo Hepp

Discurso de Ricardo Hepp al asumir la presidencia de la Asociación Nacional de la Prensa.
(Los subtítulos son de responsabilidad del editor)

Amigas y amigos de la prensa,

Deseo agradecer a los representantes de los 53 diarios y 61 revistas que componen la Asociación Nacional de la Prensa, por la confianza y el apoyo que me brindaron hoy para asumir su presidencia. Y -desde luego- quiero expresar mi gratitud personal, y también institucional, a Álvaro Caviedes Barahona, que desempeñó la presidencia de la ANP por espacio de cuatro años con pasión y destreza. La fructífera labor que desarrolló durante su gestión es hoy una clara hoja de ruta y, para mí, un buen punto de partida para emprender esta tarea en los tiempos que corren.

Conozco a la ANP desde hace muchos años, desde cuando sus oficinas estaban en calle Bandera y, como periodista y luego como director de diario, también tuve el privilegio de trabajar con algunas de las personas que dirigieron la asociación, en comisiones de trabajo e instancias de estudio, y en particular, con los diarios regionales. Toda mi vida laboral -de algo más de 46 años- ha estado circunscrita a la palabra escrita, tanto en diarios y revistas, como en tareas de comunicaciones, en Chile y en Colombia.

Me siento muy honrado de ver rostros conocidos y apreciados que nos acompañan en nuestra cena. Su presencia es una muestra del adhesión al rol de la prensa en nuestros días. Han pasado poco más de 200 años desde que apareció el primer periódico en el país, una publicación osada, pero resuelta. Y, aunque de corta vida, la Aurora de Chile se convirtió en un valioso antecedente de soporte creíble y respetado para los diarios y revistas de hoy, que se esfuerzan por entregar información, brindar acceso a la cultura, abrir espacios para las más diversas áreas del conocimiento, y ofrecer elementos de juicio para que sus lectores puedan separar lo importante de lo trivial, y formarse su propia opinión.

Libertad de expresión, valor fundamental

Quisiera referirme sólo a algunos de los múltiples desafíos que enfrentan los medios escritos.

*En primer lugar, la vigorosa defensa del valor fundamental de la libertad de expresión, tanto en Chile como en otros países de la región. Una democracia sana demanda la existencia de medios libres, que gocen de una plena libertad de expresión. La Asociación Nacional de la Prensa, desde sus inicios ha promovido con tenacidad y valentía la tarea de promover, vigilar y proteger esta libertad.

Aun así, existen retos por delante.

En nuestro continente se perciben agresivas acciones que están socavando los principios democráticos. Es nuestra responsabilidad y nuestro propósito abordar estos temas para que el público al que servimos -que son nuestros lectores- puedan estar bien informados sobre los alcances de esta amenaza.

Expresamos nuestra solidaridad a los hombres de prensa y a los medios de comunicación que sufren la ausencia de libertad y esperamos que las autoridades de estos países detengan su política de silenciamiento de los medios escritos. Sabemos que una prensa libre es la piedra fundamental de la justicia y la democracia; y creemos que para ello es necesario que sus ciudadanos tengan la libertad de expresarse, sin censura previa ni temor a represalias.

Días atrás, cuando Ernesto Corona asumió la presidencia de la Federación de Medios, en breves palabras señaló que un país que tiene libertad de expresión es un país sin miedo.

En este contexto, expuso un credo que suscribo y reproduzco parcialmente.

Dijo: “creemos en el derecho de toda persona a emitir opinión sin ningún tipo de censura previa; creemos en el derecho de las personas para promover, organizar y desarrollar libremente medios de comunicación en todas sus expresiones; creemos que los medios tienen derecho a fijar libremente su línea editorial; creemos en la libertad de los avisadores para elegir el medio más adecuado para la promoción de sus productos; creemos en el respeto de la función periodística en toda su integridad; y creemos en la necesaria transparencia de los actos públicos y en el libre acceso a las fuentes de información”.

Respeto a la dignidad de las personas

*Otro desafío está relacionado con la promoción del periodismo de excelencia, realizado con apego ético y como producto de una investigación responsable, sin temor a revelar irregularidades o descubrir situaciones que puedan incomodar a terceros. Ya no se trata tan sólo de entregar información, sino de garantizar contenidos de calidad, diversos y abiertos a las nuevas corrientes del pensamiento. El ejercicio reflexivo y responsable del periodismo ayuda para que la sociedad en su conjunto, en los ámbitos público y privado, se exhiba más pulcra y transparente.

*Y, otro desafío que no podemos esquivar. Se trata del respeto por la dignidad y la honra de las personas. En años recientes se hicieron grandes progresos en esta materia, en particular en la protección de la identidad y la privacidad de los menores de edad involucrados en hechos noticiosos. Pero, aun queda un camino largo con la doble victimización, con una efectiva presunción de inocencia y con el respeto por los ámbitos de la intimidad de las personas. Todas ellas son materias delicadas que debemos abordar con mucha seriedad en nuestros medios.

Y, así como la prensa tiene derechos y prerrogativas, también tiene deberes y responsabilidades. Los medios y los periodistas no pueden pretender investigar con profundidad las acciones de instituciones y personas, si ellos mismos no están dispuestos a ser fiscalizados en el cumplimiento de las normas que rigen su actuar, porque la transparencia es un camino de doble vía.

El escenario actual convoca a la prensa escrita a dar nuevos pasos, a reinventarse, pero sin perder el norte, porque el soporte escrito sigue siendo el medio de comunicación por excelencia. Es el que hace el mejor y más profundo análisis, es el que establece la pauta noticiosa, el que concita reflexión, y el que mejor cumple el rol de informar y educar.

Tres posibles respuestas

¿Cómo vamos a enfrentar estos desafíos?

*Primero, generando espacios para el debate sobre el rol de la libertad de expresión y la transparencia en nuestra democracia.

Como saben, en octubre se reúne en Chile la septuagésima Asamblea General de la Sociedad Interamericana de la Prensa, la SIP, que debatirá sobre la libertad de expresión en el continente, y que también conmemorará los veinte años de la Declaración de Chapultepec, manifiesto que es un hito en el reconocimiento, defensa y compromiso con la libertad de expresión en nuestros países, y que por Chile firmó el ex presidente Eduardo Frei Ruiz Tagle.

*Segundo: es preciso que los medios pongan mayor atención en la autorregulación ética.

Hace 23 años, en coincidencia con el retorno a la democracia en el país, la Federación de Medios de Comunicación -que reúne a los medios de prensa escrita, televisión y radio- creó el Consejo de Ética de los Medios de Comunicación, que tuve el honor de presidir por espacio de cinco años.

Sus dictámenes y resoluciones se encuentran en la red, y en su página web todos pueden hacer denuncias, saber el curso de éstas y conocer cómo se resuelven los casos que afectan a la ética periodística. Es una herramienta de autorregulación de gran valor, respetada por todos los medios, que pone sus resoluciones y dictámenes a disposición de reporteros, editores y directores, empeñados en ofrecer un mejor periodismo, más responsable y de mayor calidad.

*Tercero, ofreciendo capacitación de primer nivel.

Durante mi gestión espero poner en marcha el Centro de Capacitación de la ANP, que diseñó el presidente saliente, Álvaro Caviedes. Su misión es entregar a los socios y a profesionales de los medios las herramientas necesarias para enfrentar con éxito el nuevo contexto competitivo, potenciando la calidad de los actuales productos e impulsando la creación de otras iniciativas, enfocadas en las tecnologías digitales actuales. Queremos que este Centro sea un referente para las empresas periodísticas que busquen capacitación en diversos ámbitos, no sólo para sus periodistas, sino también para los profesionales que cumplen otras tareas en los medios de comunicación.


Amigas y amigos de la prensa:

Todos deseamos que la Asociación Nacional de la Prensa, que cumple 62 años de trayectoria gremial, se mantenga dinámica y diligente para dar respuesta a las demandas de sus asociados y de nuestra audiencia.

Reitero mi gratitud al directorio por brindarme esta oportunidad de servir a la asociación. Me interesa la unidad gremial, sin perjuicio del necesario debate interno, que siempre enriquece los contenidos.

Buenas noches