e-Learning: ¿dónde estamos?

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Hoy salieron los puntajes de la PSU, lo que en la práctica tuvo a gran cantidad de chilenos mirando que va a pasar con sus estudios. Una vez más, las universidades se “pelean” a los puntajes nacionales, en parte por el aporte fiscal que significa su matrícula, pero además, porque existe el supuesto de que alguien con un buen puntaje cumple dos condiciones que, en la práctica no tienen la correlación esperada: que quien sacó un puntaje nacional es buen estudiante y que tiene muy clara su vocación. Y eso conlleva a un peor supuesto: ellos serán excelentes profesionales.

Hoy las principales universidades (sólo 11 de ellas acreditadas en todas sus áreas: Gestión, Docencia, Posgrado, Investigación y Vinculación, y si, acierta al pensar que casi todas son “tradicionales”), de ellas se espera la formación de los mejores profesionales del país (lo que no siempre ocurre, pero si con mayor frecuencia que en las restantes). La pelea de esas universidades, es la de entregar los conocimientos fundamentales para que quienes se titulen (en 4 o más años a partir de ahora) puedan desempeñarse correctamente, y para ello ofrecen carreras (planes de estudio) estandarizados que –en el mejor de los casos- lograrán ese resultado.

Por supuesto, en las redes sociales no faltan los que “consuelan” a los que obtuvieron bajos puntajes, recordando que hay más de un senador o diputado que se gana sus millones, sin haber obtenido gran puntaje. Ni faltan los que sufren pensando en que quienes no obtuvieron siquiera puntaje para postular, probablemente entrará a una universidad no acreditada, de dónde “incluso” podría titularse.

Pero en la práctica, me atrevo a afirmar que la mayoría de los estudiantes de hoy, no tienen clara su vocación. La mayoría piensa en una carrera que le ofrezca tranquilidad económica (medicina, ingeniería, derecho) y otros piensan en obtener otros provechos de su paso por alguna universidad. Podría deleitarlos con algunas de las preguntas más curiosas realizadas en el área de admisión, pero me quedaré sólo con la que me parece más hilarante: un muchacho claramente despreocupado del futuro, que preguntó: “¿en qué carrera hay más minas?”.

Aún dando por bueno el supuesto de que los mejores puntajes, serán buenos profesionales y tienen clara su vocación, lo cierto es que hay que preocuparse por aquellos que quieren estudiar, y claramente no podrán optar a una buena Universidad. Es aquí donde el e-Learning tiene algo importante que ofrecer. Y no es sólo un supuesto, los trabajos realizados en Udacity o Coursera, con el apoyo de algunas grandes universidades norteamericanas, muestran que es posible y deseable brindar cursos masivos, a quienes estén interesados en aprendizajes específicos sin tener que desembolsar una gran cantidad de dinero, participar en cursos que NO son de su interés, y recibir una reducida cantidad de conocimientos orientados a lo que realmente desea aprender. En lo personal, he conocido a varios estudiantes de Ingeniería Informática, que lo que realmente quieren hacer, es crear aplicaciones y juegos para celulares, y están matriculados en carreras cuya finalidad es la gestión de información y organizaciones… Muchos de ellos quedarán insatisfechos de sus carreras, y probablemente perderán algunos de sus años más productivos en cuanto a ideas, estudiando para cursos que no les interesan, peor aún, existe la posibilidad de que pierdan posibilidades de crear algo genial, porque en algún curso les señalen que “eso no es posible” (a mí, un profesor me “demostró” que era imposible que una CPU tuviera una velocidad superior a los 33MHz, por suerte la tecnología demostró rápidamente lo contrario).

No creo que sea la solución para todos los que les fue mal en la PSU (o al menos no tan bien como esperaban) pero no está de más recordar que uno de los mayores genios de la informática: Steve Jobs, no estudió una carrera, sino un conjunto de cursos sueltos, de distintas áreas del conocimiento.

Claro que para eso, también es imprescindible que como sociedad, valoremos esos estudios, sí sólo se buscan profesionales titulados (jóvenes con muchos años de experiencia ¿?), o magísteres, entonces nos perdemos los beneficios que esta oferta trae: jóvenes, sin muchos años de estudio, pero con conocimientos técnicos muy acabados y con gran interés en sus temas, que pueden ayudarnos a crear un futuro mejor para todos.

Y ojo, que eso no acaba ahí. Están los cursos para que quienes ya llevamos varios años desde que nos titulamos, podamos obtener nuevos conocimientos, o al menos refrescarlos. Nuevamente, sin pasar un par de años de estudios.

Coursera y Udacity ya llevan mucho camino avanzado. Incluso están proponiendo que si uno sigue regular y exitosamente algunos de sus cursos, se puedan obtener “nanogrados” es decir, el equivalente a grados técnicos específicos (“Desarrollador iOS”, “Desarrollador Web”, etc.)… Presumo que Miríada X, que agrupa a universidades hispanoparlantes, seguirá un patrón similar.

Pero para eso, hay que darle la oportunidad real al e-Learning, lo que ocurrirá cuando una de esas 11 universidades con full acreditación, se tome el tema en serio (una de ellas, la Pontificia Universidad Católica, ya ha hecho algunos intentos muy positivos en conjunto con Coursera)

La tecnología ya está disponible. Ahora hay que ver quien recoge el llamado.