La apuesta de Santos

¿Cómo logra un país superar una crisis profunda, que se arrastra por casi medio siglo? En Colombia lo está intentado el Presidente Juan Manuel Santos en un esfuerzo sin precedentes que se basa en su confianza de que existen las condiciones para el éxito.

Paradojalmente, el principal opositor a este vuelco político es el predecesor de Santos, Álvaro Uribe, quien, desde el gobierno, implementó una estrategia de mano dura, la Política de Seguridad Democrática. Tuvo avances, pero no derrotó a las FARC. Uribe creía que era imposible llegar a un acuerdo con la guerrilla. Santos, que fue su ministro de Defensa, desde que llegó a la Presidencia en 2010 ha sostenido que la reconciliación es posible.

Un acuerdo suscrito con la guerrilla en La Habana revela la futura colaboración del gobierno chileno (como “acompañante”) junto a Noruega, Cuba y Venezuela. Hasta el viernes, según los trascendidos, la agenda de seis puntos contemplaría un \"cese al fuego y de hostilidades bilateral y definitivo\".  

Antes de llegar a esta etapa, el Presidente dictó dos importantes leyes: la de Tierras y la de Víctimas. Fue aplaudido por los sectores progresistas y desconcertó a la guerrilla con buenos resultados: en 400 municipios no ha habido un solo asesinato este año.

El arma principal de Santos es su decisión, dato no menor frente a la obstinación por la mano dura de Uribe. Tiene buenas posibilidades porque la guerrilla ha perdido impulso: la muerte de sus líderes históricos la ha puesto en retirada. Hoy no puede exigir, como lo hizo en un momento, el control de un territorio tan grande como Suiza.

Comentó en El País la periodista Andrea Peña, “Santos invitó a todos los movimientos políticos a trabajar en conjunto en lo que se llama la unidad nacional. Igual hizo con las altas cortes (de Justicia) y los periodistas más críticos. Los tiempos de crispación quedaron atrás”.

También las circunstancias internacionales han cambiado. El apoyo de Cuba y Venezuela a los insurgentes ha declinado y parecen dispuestos a colaborar en este nuevo proceso. Desde que George Bush dejó de gobernar en Estados Unidos, han mejorado las condiciones para un entendimiento. El Departamento de Estado norteamericano ya apoyó públicamente las conversaciones. Su portavoz, Victoria Noland, dio la bienvenida “a todos esfuerzo para poner fin al conflicto más prolongado del continente”.

No exageraba: desde el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán en abril de 1948, Colombia ha vivido una serie de décadas sangrientas y el fracaso de muchos intentos por resolver la situación.

Esta vez hay buenas posibilidades. Pero nada es seguro. “La paz hay que negociarla, hay que buscar que pronto cese esta tragedia, pero no puede ser cualquier acuerdo”, dijo Gustavo Gallón, presidente de la ONG Comisión Colombiana de Juristas. “Tiene que haber una propuesta a la sociedad colombiana de reparación y que comience por el reconocimiento de su responsabilidad y una petición de perdón (de la guerrilla)”.

Habrá que ver cómo se avanza.

A. S.
31 de agosto de 2012
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas