Personalidades contrapuestas

Las candidaturas de Donald Trump y de Hillary Clinton no se diferencian solo por las respectivas militancias políticas. Como se vio en los últimos días en la reunión demócrata en Filadelfia, ambos candidatos viven, piensa y actúan a una distancia sideral entre sí.

Trump aparece como un energúmeno solitario que proclama tener la solución a todos los problemas, aunque no entra en detalles. Hillary, en cambio, ha reiterado una idea que cruzó la convención demócrata de comienzo a fin: debemos unirnos para derrotar los grandes males de nuestra sociedad.

Fue el mensaje que reiteraron todos los oradores en el encuentro en Filadelfia. Lo hizo con elocuencia el Presidente Obama en lo que es su discurso del adiós. Pero también lo plantearon desde el general retirado John R. Allen, quien aseguró que no habrá más presos torturados por soldados norteamericanos, hasta Chelsea Clinton quien profundizó en los aspectos menos conocidos de Hillary: “Cada recuerdo que tengo de mi madre es que, independientemente de lo que estaba ocurriendo en su vida, ella siempre estuvo a mi lado, acompañándome”.

La explicación de este énfasis es sencilla: Hillary no genera automáticamente la empatía desbordante de Barack Obama o de su compañero de lista, Tim Kaine, quien usó frecuentemente el castellano es su discurso.

Hillary Clinton es por definición, “trabajólica” (“aperrada”, podríamos decir en Chile), responsable y bien preparada. Como destacó su hija, se entregó completamente (“de corazón”) al trabajo por asegurar la aprobación de la ley de salud universal en 1994, proyecto que no fue aprobado. El fracaso, sin embargo, no la desanimó: “Ella nunca ha olvidado por qué está luchando”,

Pero no despierta adhesiones cono mujer o como madre. Por eso, a lo largo de las cuatro jornadas de la semana pasada, todos los oradores en la Convención recalcaron su historial de defensora de los derechos humanos, de los niños y de los inmigrantes. Su hoja de servicios es impecable, pero poco conocida.

El propio Presidente Obama se encargó de hacer un aporte que puede ser decisivo en la campaña. En su aplaudido discurso del miércoles, se remontó a la historia de Estados Unidos, sumando en un tronco común a los inmigrantes de distintos lugares, desde “los escoceses e irlandeses” del comienzo hasta los africanos, asiáticos e hispanos de los años siguientes. “Lo que valoraban, dijo, eran rasgos como la honestidad y el trabajo duro. Amabilidad, cortesía, humildad, responsabilidad, ayudarse unos a otros. Eso es lo que creían…La cosas que tratamos de enseñarles a nuestros hijos”.

Sin duda un reproche a Trump. Y una viga sobre la cual al día siguiente se consolidó la candidatura de Hillary. Debería ser un sólido punta de partida para una candidatura exitosa.

A. S.
Julio de 2016
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas