¿Triunfo del consumismo?

 

El año 2012 se está cerrando con el país embarcado en una fiesta de consumo sin precedentes. El lunes 23, las jugueterías, los supermercados, las carnicerías, las tiendas de regalos y las ferias artesanales se repletaron de ansiosos compradores.

El promedio de gastos por familia en esta Navidad llegó a unos 140 mil pesos: en total mil 600 millones de dólares. La cifra calza con las proyecciones de que cada trabajador debió recibir un aguinaldo promedio de 145 mil pesos.

La explicación fueron “las favorables condiciones económicas de los hogares chilenos en términos de empleo, salarios, estabilidad laboral y perspectivas futuras”. Coincidió con el diagnóstico la agencia Standard & Poor's (S&P) que subió el miércoles la nota de la deuda soberana de Chile de A+ a AA-, a raíz de la fortaleza de nuestra economía para afrontar crisis externas. Es la mejor calificación para cualquier país latinoamericano. No lo mencionó explícitamente en su mensaje de Año Nuevo, pero es evidente que el Presidente Piñera lo tenía en mente en ese momento.

Es una paradoja: los chilenos no aprueban al gobierno y apoyaron a los partidos opositores en las municipales, lo que amenaza la continuidad de la Alianza. Al mismo iempo, sin embargo miran con optimismo su futuro.

No les importan las alarmantes noticias de la crisis en Europa o en Estados Unidos, ni creen que la salud de Hugo Chávez o los arrebatos de Cristina Fernández de Kirchner deban preocuparles. Ni siquiera acusaron el impacto del supuesto fin del mundo y están planificando vacaciones en la tierra de los mayas, confiando en que su peor problema será el atochamiento del aeropuerto de Santiago. No les importa, al parecer, un eventual colapso de las carreteras. Tampoco nos alarma el debate sobre la corrupción, incluyendo la Comisión de Acreditación de universidades o el debate sobre la eventual “burbuja” inmobiliaria.

Menos impacto tiene hoy en la opinión pública el tema electoral, pese a que falta apenas un año para los comicios presidenciales y parlamentarios.

Inquieta tanto optimismo. El milagro del bienestar aparente nos permite olvidarnos del llamado conflicto mapuche, de las reivindicaciones estudiantiles no resueltas, de las preocupaciones compartidas por miles de chilenos acerca del medio ambiente (los cerdos de Freirina y las termoeléctricas, por ejemplo) o de las enormes diferencias en el ingreso, que se agudizan entre los más pobres. En su mensaje, el Presidente reconoció que en este tema se avanza muy lentamente.

Estas expectativas insatisfechas preocupaban, premonitoriamente, a Eduardo Frei Montalva hace 30 años, cuando dio a conocer su texto “El Mensaje Humanista”. Las circunstancias no eran las mismas de ahora, y nuestra mirada se concentraba entonces en la recuperación de la libertad y la democracia.

Hoy tenemos derecho a opinar libremente y a expresar nuestras preferencias en las elecciones. Pero sigue habiendo problemas no resueltos y los pobres siguen esperando.

Es lo que advertía Frei entonces. Igual que ahora, hay “algo que trepida en los profundo”.

 

A. S.
Diciembre 2012
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas