China, un desafío

 

Como estaba previsto, el 14 de marzo, Xi Jingpin, secretario general del Comité Central del PC de China, fue elegido como presidente del país y de la Comisión Militar Central. Significativamente, de inmediato se recibieron mensajes de congratulación de todo el mundo. Entre autores de los saludos, según la información oficial, se incluían “el jefe de Estado Supremo de Malasia, Abdul Halim Mu'adzam Shah, los presidentes Mikheil Saakashvili (Georgia), Sebastián Piñera (Chile), Francois Hollande (Francia), Traian Basescu (Rumania), Milos Zeman (República Checa), Desiré Delano Bouterse (Surinam)”.

Al recuento oficial se sumaron los primeros ministros Peter O'Neill (Papúa Nueva Guinea), Baldwin Spencer (Antigua y Barbuda), Voreqe Bainimarama (Fiji), así como el líder del partido Rusia Justa y vicepresidente de la Duma, Nikolai Levichev, el líder del Partido del Pueblo de Mongolia, Ulziisaikhan Enkhtuvshin, y el del partido Armenia Próspera, Gagik Tsarukian.

Junto con hacerse cargo de su nuevo puesto, Xi aseguró que China profundizará la cooperación con la ONU y cumplirá responsablemente sus obligaciones internacionales: “Trabajará para salvaguardar la justicia internacional y promover la cooperación para contribuir a la paz y al desarrollo”. Las declaraciones las hizo en conversación telefónica con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

En rigor no es una novedad absoluta. Pero representa la consolidación de los grandes cambios de las últimas décadas. En 1971 la República Popular China fue admitida en las Naciones Unidas en lugar de Taiwan y terminó siendo miembro permanente del Consejo de Seguridad. La resolución la reconoció entonces como "el único representante legítimo de China ante las Naciones Unidas".

Mucho antes del fin de la Guerra Fría, China pasó del legendario “peligro amarillo” a ser el amigable “gigante asiático”. Como la segunda economía del planeta, se ha convertido en un motor que mueve a prácticamente todos los países del globo. Para Chile es un socio de gran importancia: entre 2006 y 2010 nuestras exportaciones más que se triplicaron. Actualmente el 20 por ciento va a China, del cual el cobre representa el 55 por ciento. Son buenas perspectivas. Pero, como ha advertido el ex embajador de Chile, Fernando Reyes Matta, debemos tener en cuenta que China en los próximos años dará prioridad a las necesidades internas de su población. Y eso puede plantear nuevos desafíos.

Nuestro país ha sido pionero en la normalización de las relaciones chinas con el resto del mundo. El reconocimiento diplomático concretado por el gobierno de Salvador Allende en diciembre de 1970 y que se mantuvo durante el régimen militar, generó insospechadas y duraderas confianzas.

Pero Chile todavía no profundiza en una relación que vaya más allá del comercio, que aparte de la venta de cobre de Chile implica variadas compras en China, desde ropa interior a vehículos motorizados. Se nos olvida que entender a China ha sido por siglos un enigma difícil y complejo.

Es hora que tomemos en serio este desafío.

Abraham Santibáñez

A. S.
Marzo 2013
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas