Las cuitas del gigante.

 

Para la autoridad, los más urgentes problemas del país son claros: una creciente separación entre ricos y pobres, una mala política ambiental y un desequilibrado crecimiento económico. “Las tensiones sociales están aumentando”, es la conclusión.

No se trata de un país del Tercer Mundo, plagado de problemas de todo tipo y magnitud. Son las oscuras sombras que amenazan a la segunda economía del mundo, después de Estados Unidos. El duro análisis lo realizó hace unos días el saliente Primer Ministro chino, Wen Jiabao, en la inauguración del Congreso Nacional del Pueblo. Es un evento que se realiza todos los años pero que esta vez está marcado por profundos cambios, exigentes desafíos y no pocos problemas.

Está previsto que Wen Jiabao será reemplazado como Primer Ministro por Li Keqiang, y Xi Jingping asumirá como Presidente en lugar de Hu Jintao.

La economía china está en un buen nivel. Wen, en su discurso, planteó un crecimiento del 7,5 por ciento para este año, además de la creación de nueve millones de empleos urbanos y la mantención de la tasa de inflación en un 3,5 por ciento. “El desarrollo sigue siendo la clave para resolver nuestros problemas”, dijo.

La gran pregunta es si todo eso será suficiente.

El tamaño: 1.344.130.000 habitantes y un territorio de 9.596.961 kilómetros cuadrados, es la principal riqueza de China. Pero es también su mayor problema.

Desde 1978, gracias a Deng Xiaoping, se instauró una rara mezcla de capitalismo y empresas del estado cuyo fruto indiscutido es el crecimiento económico. Pero este resultado, si bien es espectacular, ha dejado miles de pobres cuya condición no ha cambiado significativamente. Antes hubo pobres en China, pero ahora es peor en la medida que se ven obligados a contemplar inermes el enriquecimiento desmesurado de la elite y la corrupción generalizada.

El proceso contra Bo Xilai por corrupción, abuso de poder y obstrucción de la justicia ilustra claramente la magnitud del problema.

El padre de Bo, uno de los “Ocho inmortales” del PC chino, integraba la elite gobernante a mediados del siglo pasado. La Revolución Cultural, sin embargo, puso brutal término a sus privilegios. La familia completa estuvo detenida por una década hasta 1976.

Tras ser rehabilitado, Bo ingresó en 1980 al Partido Comunista. También cursó estudios superiores en el Instituto de Postgrado de la Academia China de Ciencias Sociales. Wen Jiabao lo nombró ministro de Comercio y llegó a ser miembro del Comité Central, sede del real poder en China. Pero en 2012, su brillante carrera se desmoronó. Su esposa fue acusada de participar en el asesinato de un hombre de negocios británico. Las razones no están claras, pero aparentemente la mujer le pidió ayuda al extranjero para sacar del país una gran suma de dinero. En marzo del año pasado fue sacado del cargo de secretario del PC en Chungking. En abril fue expulsado del Comité Central. Finalmente, en septiembre debió abandonar el PC por "abuso de poder y errores graves". Ahora enfrenta la Justicia.

No es el único caso.

 

A. S.
Marzo de 2013
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas