Lo que Cheyre no quiso saber.

 

Creada un mes y medio después de la llegada al poder del Presidente Patricio Aylwin, la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación, conocida como Comisión Rettig, entregó su informe en febrero de 1991. Dio cuenta de 2.296 casos investigados a partir de 3.550 denuncias sobre graves violaciones de los derechos humanos cometidas desde el 11 de septiembre de 1973.

Entre estos casos se consignaron, en fichas separadas, los nombres del argentino Bernardo Lejdermann Konoyoika y su esposa, la mexicana Maria del Rosario Ávalos Castañeda. Se señala que ambos fueron ejecutados “el día 8 de diciembre de 1973 por una patrulla militar de la dotación del Regimiento Arica de La Serena, en el sector de Guallihuayca, al interior de Vicuña”. Su hijo, que estaba con ellos, “fue trasladado por la misma patrulla a un Convento de la ciudad de La Serena”.

Unas semanas después, el Ejército, cuyo comandante en Jefe seguía siendo Augusto Pinochet, emitió un largo documento oficial descalificando el trabajo de la comisión Rettig por basarse “en fuentes unilaterales”. Expresó que consideraba “su deber denunciar (que) la infundada pretensión de verdad del Informe no podía sino originar, como ha originado, una espiral de violencia y de animosidades”.

Dos décadas después, no lo dijo en estos crudos términos el general Juan Emilio Cheyre en su aparición en TVN. Optó por un fraseo menos confrontacional:

Cuando se conoce en Chile el informe Rettig, el ejército lo niega. Yo nunca lo leí, me enteré de lo que había pasado por publicaciones periodísticas. El ejército lo que nos entrega a nosotros fue un error, es un error”.

Cheyre no leyó el informe en su momento. Solo lo hizo en 1998, antes de llegar a la Comandancia en jefe del Ejército. En 2004 incluso pidió perdón por los excesos, pero asegura que hasta ahora desconocía detalles de casos tan horrorosos como el del matrimonio Lejdermann-Avalos. Nunca preguntó y ahora que sabe la verdad de este episodio en el cual le cupo una actuación marginal, insiste en que tiene su conciencia tranquila. Emplazado en TVN por el hijo del matrimonio asesinado a “romper los pactos de silencio”, se limitó a reiterar: "no puedo aportar más porque no sé más"

Un comentario del columnista Carlos Peña, en El Mercurio, destapó el caso. Se pudo pensar que no iría más allá pero se convirtió en una espiral que prontamente obligó a Juan Emilio Cheyre a dejar su cargo máximo en el Servicio Electoral. La proximidad del aniversario 40 del golpe militar y la inminencia de las elecciones generaron una mezcla explosiva. Aparentemente, Cheyre cree que lo peor ya pasó y optó en primera instancia por no renunciar a su puesto de consejero del Servel.

Igual seguridad evidenció en su momento la reacción oficial del Ejército ante las denuncias del Informe Rettig. Sostuvo que se usaba un lenguaje similar al de los “pasquines extremistas” y que no aceptaba que los principales responsables de “la tragedia vivida”, pretendieran “levantarse en jueces morales de sus hombres”.

Los hechos no le dieron la razón.

 

A. S.
Agosto de 2013
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas