Califato 2.0

La proclamación de una nueva entidad en el mundo árabe, el llamado Califato Islámico, es sin duda, un contundente golpe propagandístico de la Jihad. Representa, también la más reciente y tal vez definitiva derrota de la política internacional de Estados Unidos y las principales naciones europeas.

A lo largo de casi todo el siglo XX, las potencias europeas actuaron en Medio Oriente como en territorio ocupado. En este siglo, en cambio, el despertar de los nacionalismos en la región, potenciado por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, abrió las puertas para un nuevo ente político-religioso cuya suerte está por verse. El tema va más allá de la historia y la geografía como se ha entendido tradicionalmente.

Con típica asepsia, el diccionario de la Real Academia Española define la geografía física como la “parte de la geografía que trata de la distribución y organización de la Tierra como morada del hombre”. Detrás de este dato, sin embargo, hay una larga y compleja historia. En la “pequeña aldea”, que planteó McLuhan, cada comunidad se fue organizando a su manera: elegía (o aceptaba la imposición de) gobernantes, patrones de conducta, castigos para los delincuentes, obligaciones y responsabilidades. Esa etapa idílica entró en crisis cuando la aldea creció hasta topar con los vecinos.

Después de algunas convulsiones (sociales, bélicas, idiomáticas, religiosas, etc.) el panorama debería haber entrado en una etapa de consolidación. Ya sabemos que no fue así. Hace cien años, el estallido de la Gran Guerra, tuvo como causa, entre otras, la insatisfacción de algunos gobernantes con el territorio que les cabía en suerte. Antes, durante miles de años, hubo parecidos conflictos, a veces de larga duración, pero nunca de nivel planetario. La guerra -la Primera Guerra Mundial- culminó con un nuevo mapa del mundo. Dos ejemplos: la desaparición del imperio otomano implicó un vacío en Medio Oriente que pronto fue llenado según las apetencias de los europeos, y en África, el mapa dibujado con regla y lápiz en Berlín (1884-1885), sólo cambió a los dominadores sin alterar la situación de los dominados.

Históricamente, los seguidores de Mahoma se constituyeron en su momento en cuatro califatos, con un sentido más religioso que político. En el siglo XX, su territorio fue repartido a discreción por Francia e Inglaterra. Ahora, más de doce siglos después de Mahoma, el recién proclamado califato se presenta como el Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS, en inglés).

No hay duda acerca de sus pretensiones.

A. S.
Julio de 2014
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas