Los niños y Guillermo Blanco.

La idea era rendir homenaje al escritor y periodista Guillermo Blanco en el contexto de la Semana del Libro. Pero el encuentro en el Colegio Espíritu Santo, de Llolleo, se convirtió en una experiencia profunda para todos: expositores y asistentes.

Según Sergio Baeza, coordinador académico del colegio, se quería que los estudiantes interactuaran con los invitados –el académico y autor Felipe Alliende y el periodista Abraham Santibáñez- a fin de “crear más y mejores incentivos para la lectura”. El colegio, situado en la zona alta de lo que fue un tradicional balneario en el pasado junto al puerto de San Antonio, recibe alumnos de precaria situación económica. Ello no fue obstáculo para que en la reunión con Alliende y Santibáñez, escucharan la presentación inicial con gran concentración y luego formularan inteligentes y punzantes preguntas. “¿Cómo se inspira para sus libros?”, le preguntaron a Felipe Alliende, laureado autor de “Mi amigo el Negro”. Su respuesta hizo referencia al aporte de hijos y nietos con sus propias inquietudes e interrogantes. “¿Cómo se logra que le publiquen un libro?”, quiso saber otra estudiante que dijo que le gustaba escribir. Alliende reconoció que no era fácil. Contó que a veces tuvo que esperar largos años para que le publicaran algo, por lo que entregó un consejo: “Participa en concursos literarios”. Fue, dijo, el caso del propio Guillermo Blanco.

Insistieron en saber más sobre el autor homenajeado, pese a que demostraron un excepcional nivel de conocimiento de su obra, desde el clásico “Adiós a Ruibarbo” a la romántica “Gracia y el Forastero”.

En el seminario se recordó que en una tertulia, el año pasado, en el Café Torres de Santiago, habían participado, igualmente, los periodistas Iván Cienfuegos y Enrique Ramírez Capello. Esa vez Cienfuegos recordó su experiencia con Guillermo Blanco en un viaje a Vietnam en 1968. Periodísticamente fue algo inolvidable, pero pudo tener un final trágico: en un recorrido final, en el cual no participaron los dos chilenos, un colega argentino murió en una emboscada de la guerrilla.

Pero, lo que sobresalió en este notable intercambio de ideas fue la personalidad de Guillermo Blanco. Felipe Alliende insistió en su tesis de que el libro de sus cuentos completos –hoy inencontrable en librerías- se puede leer como una novela al estilo de Roberto Bolaño: “son episodios separados, en los cuales sin embargo se encuentran una y otra vez los mismos personajes y los mismos escenarios”. En cuanto al personaje mismo, se puso énfasis en recordar de Guillermo su característica de hombre bueno en el mejor sentido de la palabra: consecuente, defensor incansable de los derechos humanos y de la dignidad de las personas.

Pero, sin duda, lo “mejor-mejor” fue, como señaló el diario El Líder de San Antonio, la actitud de los más de 70 niños del Colegio Espíritu Santo: “muy atentos durante la exposición de la vida y obra de Guillermo Blanco, esperando ansiosos el momento de dirigir sus preguntas a Felipe Alliende y Abraham Santibáñez

Un auténtico homenaje.

A. S.
30 de abril de 2011.
Publicado en los diarios El Lider de San Antonio, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas