El músico de Neruda

Es de aquellos “muchachos” del año 20. Cercanos a cumplir un siglo de existencia, actualmente no son muchos. Pero los que quedan son vigorosos y, sobre todo, persistentes, que es una manera más suave de decir: porfiados. Sin esas cualidades, Vicente Bianchi Alarcón no habría obtenido el Premio Nacional de Artes Musicales. Según sus propias declaraciones, lo intentó ya fuera por cuenta propia -o porque lo propusieron- en 17 oportunidades anteriores. Reconoció, eso sí, al conocer el veredicto del jurado que probablemente esta sería su última oportunidad.

Una gran mayoría de chilenos ya lo había premiado. En poco más de medio siglo, ha conmovido a numerosas generaciones con una gran variedad de obras pero, sobre todo, con la musicalización de poemas de Pablo Neruda y su Misa a la Chilena. Ello lo ha confirmado como un creador versátil y de gusto popular. En su repertorio se cuentan más de 150 obras para piano, canto y orquesta. Apenas una semana antes de recibir el premio se dio a conocer su último disco: “Chile Fértil”, financiado por Leonardo Farkas. Es un álbum de 10 canciones que estará disponible en septiembre.

Los intentos anteriores de quienes creían que Bianchi merecía desde hace largo tiempo este reconocimiento del Estado de Chile, tropezaron con las convicciones profundas de distintos jurados que pensaban que el Premio Nacional estaba reservado para la llamada “música culta”. En una única oportunidad anterior (1994) los encargados de discernirlo se salieron de libreto y galardonaron a Margot Loyola. No hay otros precedentes porque esta distinción específica solo existe desde 1992. Anteriormente el premio de Artes abarcaba una gran diversidad de posibilidades, incluyendo, muy de tiempo en tiempo la música, lo que permitió que lo recibiera Claudio Arrau.

De la obra del premiado de este año, lo más conocido son los poemas de Neruda dedicados a los padres de la patria. Ha contado que durante las Fiestas Patrias de 1954, “se sentó al piano a concretar una idea que traía desde Perú, donde había trabajado por año: componer música para versos de Neruda”.

Empezó con las tonadas de Manuel Rodríguez. Como se ha recordado en “músicapopular.cl”, fue “un hito de popularidad de la década de los 50, comparable a los boleros de Lucho Gatica o los primeros discos de Los Huasos Quincheros”.

Más de 60 años después, Bianchi analiza su premio y su carrera con realismo. En conversación con Radio Cooperativa, habló sin falsa modestia: “Este ha sido un empujón tan grande para mi vida. Me siento entre los grandes de Chile… Lo he esperado mucho y he sufrido cada golpe, pero después lo he olvidado y he seguido”.

También dijo: “Estoy muy feliz, muy contento, y espero seguir trabajando porque de la cabeza todavía me queda un poco. Voy a seguir trabajando hasta que yo muera”.

A. S.
Agosto de 2016
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas