Balance ¿en rojo?

El resumen de este año en Chile (y también en el mundo) parece fácil: los pesimistas coinciden en que, si fuera un balance comercial o financiero, estaría lleno de números rojos.

Es que no nos han faltado tragedias, agravadas por profecías aterradoras; denuncias de turbios manejos especulativos, protagonizados por oscuros personajes de exportación no tradicional, y casos de corrupción a todo nivel. A ello se suma el tono sombrío de muchos comentarios, especialmente políticos y económicos. Por primera vez en nuestra historia, el tema de los inmigrantes se convirtió en motivo de polémica generalizada, avivada por quienes han querido llevar agua a sus propios molinos electorales. Fuera de la Araucanía, el tema de lo que se llamaba “el conflicto mapuche” parece importar poco, motivando la justa queja de quienes viven en la región y lo sufren. Como se reitera una y otra vez, importa más un asalto en el centro de la capital, un “portonazo” en el barrio alto o un baleo entre traficantes en poblaciones marginales.

Hay, efectivamente, mucha materia prima para alimentar las hogueras del pesimismo. Pero ¿se justifica realmente?

Tal vez no.

Después del terremoto de Melinka, la Presidenta Bachelet hizo ver lo mal que lo han pasado sus habitantes: “Este ha sido un año difícil para Chiloé. Partimos el verano con la marea roja que generó un gran desastre y ahora el terremoto”. Sin embargo, no se dejan abatir.

El que un terremoto de gran magnitud no provocara gran destrucción y ninguna víctima fatal apunta a una verdad duramente aprendida: es necesario prevenir permanentemente. Terremotos y tsunamis, incendios masivos, ruptura de matrices de agua, derrumbes y otros peligros han creado conciencia, ayudando a que cada vez haya menos víctimas. Pero hay que cuidarse de sacar cuentas demasiado alegres. En Chiloé se conjugaron tres elementos positivos: la hora (mediodía), el día (el feriado del 25 de diciembre) y el predominio de la madera en las construcciones.

Considerando estas circunstancias que no fueron las del terremoto del 27 de febrero de 2010, la conclusión es positiva. Y no solo en esta materia específica. Vale la pena recordar la advertencia del Presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, acerca de la necesidad de tener una mirada positiva: “Los de la casa son siempre más pesimistas que los que miramos de afuera. Chile ha hecho un salto maravilloso en los últimos 40 años y ha llegado al peldaño de la modernidad”, afirmó durante su reciente visita. En síntesis: no estamos tan mal como dicen los agoreros.

Si vamos a recurrir a videntes extranjeros, yo prefiero al mandatario peruano antes que “Carlinhos”, el profeta brasileño de los mega-desastres.

A. S.
Diciembre de 2016
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas