En la antesala del poder

Fiel a su estilo, la Presidenta Cristina Fernández hizo esperar a su sucesor, Mauricio Macri, cuando lo invitó a reunirse con ella en la residencia de Olivos. Tampoco le dio mucho tiempo ni facilidades para el traspaso del poder. Según comentó más tarde el Presidente electo, no le permitió juntarse en dicho lugar con los periodistas y, peor aún, le advirtió que los actuales ministros solo se reunirán con quienes los reemplacen el 9 de diciembre, en la víspera de la transmisión del mando.

Macri sostuvo, en síntesis, que el encuentro “no valió la pena”.

La poca cooperación de Cristina Fernández no es inédita. Más de alguna vez, en otros países de América Latina, los cambios de gobierno han estado marcados por la falta de cortesía. En Chile, en 1990, el subsecretario del Interior, Belisario Velasco, al llegar a La Moneda encontró las huellas en las paredes de los cuadros que habían sido retirados por quienes dejaban el poder.

La misma falta de consideración ha mostrado la Presidenta Fernández, pese sus credenciales democráticas: “La diferencia entre ambas fuerzas fue muy escasa, muy chiquitita”, dijo bajándole el perfil a su derrota. Ello se entiende en la medida que los anuncios del nuevo gobernante han ido definiendo un proyecto nítidamente distinto del que implantó el kirchnerismo.

Serán tiempos difíciles para Macri.

Es evidente que la política interna sufrirá los mayores remezones. Pero también en materia internacional, el nuevo gobierno hará cambios visibles desde el primer día y generalmente conflictivos. Ya se sabe que con Venezuela estallarán los hostilidades muy pronto, cuando se reúna la cumbre de presidentes del Mercosur en tres semanas más. Macri quiere lograr la suspensión del régimen de Maduro en dicho organismo, dado el trato que se les da a los presos políticos. El resultado dependerá por cierto de la reacción de Brasil, Bolivia y Uruguay. (Chile está complicado porque nuestro gobierno debe enfrentar el acuerdo de la Corte Suprema respecto de que la defensa de los Derechos humanos traspasa las fronteras políticas).

Los doce años de los esposos Kirchner-Fernández, tienen otros flancos en materia internacional: el tratamiento de los llamados “fondos buitre”; las complicaciones con Irán por las secuelas del caso Amia; las relaciones en distinto grado de dificultad con China, Rusia y Estados Unidos y, por cierto, la amenaza terrorista renovada tras los atentados en París.

A Macri le falta tiempo para decidir qué hacer en estos terrenos pantanosos. Tal vez pudo aprovechar bien su obligada antesala en la residencia de Olivos.

A. S.
Noviembre de 2015
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas